viernes, 7 de agosto de 2009

¿Orgullosos de qué?





Lejos de intentar imitar a tan horrible título que Intereconomía puso a su polémico, rancio y patético vídeo en el cual ridiculizaba a la fiesta homosexual por antonomasia, quiero hacer una reflexión acerca del tema lejos de la categorización, o al menos eso pretendo.

Acudí el pasado día 1 de julio a la fiesta del Orgullo Gay como hago cada vez que puedo. Al igual que un Kurt Cobain atormentado, tengo un gran número de amigos gays y lesbianas (mira que me jode etiquetar, pero esto es como lo de la conciencia de clases...), debe ser porque son un colectivo que al igual que yo, tuvieron una adolescencia difícil y se dice que los desgraciados se juntan. Y digo desgraciados no por su condición de homosexuales o bisexuales, sino que les ha tocado vivir en una sociedad cutre, rancia, retrógrada que hemos heredado de nuestro pasado terrible. Y eso se paga.

Como decía, ya son muchos años los que acudo, y desde muy pronto cuando me establecí en Madrid, ya entablé buenas relaciones con este colectivo a través de los gays que habitaban en mi residencia con los cuales tuve complicidad desde el principio. Desde esos primeros años la cosa ha cambiado mucho, se ha avanzado en materia de leyes y se ha mentalizado a la población un poco más del tema.

La verdad es que a pesar de pasármelo bien, no me fui con buen sabor de boca (abstenerse pensamientos obscenos de esta última frase), la Chueca que yo conocí se va transformando en algo que no me gusta: un gueto para mariquitas. Es decir que los gobernantes derechones que rigen Madrid están consiguiendo reunirlos a todos en un barrio para que hagan lo que quieran y no "molesten" con su presencia a los demás hijos biennacidos de Dios. Y lo peor es que la gente no se da cuenta.

Fue viendo la película de Harvey Milk cuando me surgió la chispa que venía buscando. Se ha dejado de luchar. Salvo un pequeño grupo de gente que aún combate desde partidos políticos, asociaciones, sindicatos etc... el resto se ha entregado a la banalización de la fiesta. Es decir, los fachas han dado en el clavo. Y hay que reconocérselo.

¿Cuántas personas en la manifestación sabían que se reivindicaba un colegio sin armarios que evitaría el sufrimiento a tanta gente maltratada, abusada, defenestrada en un rincón por ser el mariquita de la clase? Pocas, estoy seguro.

Harvey Milk murió defendiendo los derechos de los homosexuales en un entorno mucho más hostil que el de España, pero lo consiguió. Eso es lo importante. Ahora mientras un partido político puede que presente un candidato homosexual a la alcaldía de Madrid otros optan por subvencionar la fiesta homosexual para callar bocas...y es que no se ha conseguido casi nada. Pero...¿cómo puede el colectivo gay lesbiano, que una tipa que es legionaria de cristo y que piensa que son unos degenerados y enfermos les apoya? si es que es de coña...

Se trata de que un chico o chica homosexual pueda estar tranquilamente acariciando a su pareja en un bar en el Barrio de Salamanca, en Usera, en La Elipa, en Afganistan, en Villaconejos, en cualquier sitio, y se vea como algo normal, no se trata de callarse un año para hacer la loca dos días.


Este post va dedicado a aquellos que luchan a diario, tanto en su casa como en las instituciones.

1 comentario:

Manolo dijo...

Este es un invento romano que ha sido empleado largamente en la historia: "Pan y Circo".

Nos ganamos el pan y se encargan de que tengamos circo, ¿para que vamos a quejarnos?